
23 de agosto de 1999. Creo que hay pocas cosas con la relevancia suficiente como para provocar que recuerdes la fecha exacta en que sucedieron a más de diez años de distancia.
23 de agosto de 1999: el primer día de transmisiones de Radio Cable, la estación de radio de la UVM Lomas Verdes, durante el semestre 2/99. El primer día oficial de transmisiones en el que participé como miembro activo de la estación. Un día que, sin duda alguna, determinó en más de un aspecto lo que mi vida sería en los años por venir. A mis 14 años, seguramente estaba muy poco consciente de que así era, y qué bueno que fue así porque de haber tenido en mente que la decisión de entrar esa cabina marcaría tantas cosas seguramente me habría paralizado en pánico.
Afortunadamente no fue así, y viví 6 años y medio ligado a la estación. Desde que por primera vez me senté a tratar de entender cómo funcionaba una consola de audio y cómo se hacía la radio, hasta el momento en que mi última asignación fue dejar todo en una caja, listo para una mudanza a un nuevo edificio. En el intervalo, descubrí la importancia de la música y los alcances que podía tener, lo benéfico de tener un gran equipo de trabajo, lo difícil que es sacar cualquier proyecto adelante y varias cosas más. Conocí a la persona que me llevó por primera vez a una disquera. El proyecto de pincha discos Colectivo Ruta Cien se gestó por sus siglas y por gente de su staff. Varios de mis más grandes amigos surgieron de las pláticas que podíamos tener dentro de ese pequeño cuarto de paredes acolchonadas (y las fiestas relacionadas). Lo poco o mucho que ha pasado conmigo se detonó ahí.
Hoy, por medio de las redes sociales, me entero de que se ha llegado a la decisión de cerrar Radio Cable, 17 años después de que por primera vez un estudiante pudo hacer que su voz sonara amplificada en la cafetería de la universidad. Nadie me lo pidió y puede que realmente no sirva de nada, pero me sentí con la gran responsabilidad de no dejar pasar desapercibido algo el suceso. Y así, surgió este texto.
Además del hecho de revivir un blog trágicamente abandonado, las palabras que aquí he acumulado trajeron de pronto una duda a mi mente: ¿qué realmente era Radio Cable? La definición de “la estación de radio de la UVM Lomas Verdes” es suficientemente concisa y efectiva para un brief de presentación a un posible socio, pero creo que a efectos de lo que quiero tratar de exponer se queda muy corta.
¿Era acaso la música? ¿El estilo de los programas? ¿Los eventos que se hacían? ¿Los boletos de conciertos? ¿Las bocinas? ¿El staff? ¿Las autoridades que lo vigilaban? ¿Las instalaciones? ¿El equipo? Todo ERA PARTE del Radio Cable que conocimos, pero ninguno de ellos ERA Radio Cable. Radio Cable era más que todo aquello que creó, por el sólo hecho de que su objetivo nunca fue ninguno de esos. Su objetivo real era ser un escenario de prácticas, y logró ser el mejor en eso. Generaciones salieron de ahí con una perspectiva del mundo “real” mucho más cercana que la de la gran mayoría de los estudiantes egresados de la universidad. ¿Cómo? Irónicamente, olvidándonos de que era un escenario de prácticas.
Tomamos la idea, nos convencimos de que valía la pena dedicar nuestro tiempo libre a trabajar en ella, y la defendimos ante cualquiera que osara decir que era menos de lo que nosotros planteábamos. Nos entregamos a la idea y nos entregó recompensas enormes. Si funcionó, fue porque nos la creímos.
Nos creímos suficientemente grandes para pararnos ante cualquier empresa y ofrecerles la oportunidad de estar en nuestro proyecto; suficientemente hábiles para no depender de la ayuda de la UVM; suficientemente buenos para hacer lo más grande con nada; suficientemente eficientes para poder reducir el staff al mínimo y llevar el proyecto al máximo; nos creímos suficientemente privilegiados por ser parte de la mejor estación… Y así, por creérnoslo, realmente lo fuimos.
Creo que ése es el valor que tiene la existencia de Radio Cable: creer en una idea y adoptarla hasta el punto de volverla real. Eso, en el trabajo o en cualquier otro aspecto de la vida, se vuelve muy útil; indispensable, de hecho. Radio Cable no sólo nos dio una voz; nos dio las herramientas para seguir más allá de él. Radio Cable se superó a sí mismo, y así nos permitió hacerlo a nosotros también.
No sé si realmente se acabó o existe alguna posibilidad de que Radio Cable continúe. Y, realmente, ese hecho en particular no importa. Puede llamarse Radio Cable, Xpresión, TV Cable, Mundo UVM, SIUVM, UVM Radio, Linces al Aire, Micrófono Lince o cómo se les dé la gana. Lo que no se puede permitir, es dejar de tener un espacio para poder ensayar con el mundo exterior años antes de que ese mundo realmente te ofrezca la oportunidad. Lo que no se puede es dejar de pensar más allá de lo que los salones de clase pueden ofrecer. Eso sí hay que defenderlo.
Radio Cable duró 17 años, y mientras permitió a algún alumno entender algo más que lo que sus maestros podían enseñarle, fue my útil. Quizá ahora los alumnos no necesitan cargar con la responsabilidad de un nombre de 17 años de edad. Quizá es la oportunidad perfecta de crear su propio proyecto. Quizá ya no se trata de hacer radio. Quizá deberían dejar de pelear con tiempos que no vivieron, y crear los suyos propios. Quizá en 12 años, alguien escriba sobre un gran proyecto que le cambió la vida porque lo hizo desde cero y le dio la oportunidad de hacer cosas muy grandes. De ser así, Radio Cable no muere en vano.
AJGP
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